viernes, septiembre 11, 2009

He aquí una historia graciosa…

Bueno no se si les parezca graciosa a ustedes, igual y es tragicómica. Como nos encantan últimamente.
Hace un par de días en el trabajo resolviendo un asunto de importancia nacional (literal) tuve que hacer una llamada a Recursos Humanos, específicamente con la Dirección de Servicios Médicos (respétenme las mayúsculas plis) y hablar con el direc (obviemos las mayúsculas). Total que ahí me tienen con voz melosita resolviéndole sus conflictos y zaz, que me sale con lo que el 97% de las personas con las que hablo por teléfono me salen: “¿está enferma?”. Cuando me lo preguntaban al principio en algunas conversaciones yo me quedaba reflexionando (el contexto de la plática se prestaba a ello) en si de verdad lo que estaba yo diciendo sería algo muy abajo o por encima de la media o muy por los suburbios de la razón, algo malito con mi psique pues. Pero no. La gente se refiere al tono de mi voz. Yo les puedo decir que mi voz es como la de un niño de 4º de primaria, que la mayor parte del tiempo estoy ronca por mis afecciones respiratorias y que si a veces trato de “suavizarla” para que suene como la de una responsable pseudos ejecutiva de esas que “se oye mayor y por eso la respeto” me sale como de niña de la ibero en línea caliente (un par de ex´s lo confirman jajaaaa).
Total que ahí me tienen contestando como el 97% de las veces: “un poco, ya ve estos cambios tan bruscos de clima, y la desafortunada obstinación de los estúpidos incompetentes de mantenimiento que me ponen el aire acondicionado a todo lo que dá en la oficina” esto último sólo lo pensé, aclaro. Cuando me agarran en un mal día sólo contesto “no, así es mi voz, ¿cómo ve?”, 2 de 3 veces recibo por respuesta una risita incómoda.
En fin, arregle el asunto de importancia nacional (literal) y me dediqué el resto de la tarde a mis actividades normales, que en ningún momento se refieren a navegar por la red, actualizar este blog, ni consultar mis frases de Paquita la del Barrio en Facebook.
A las 3 pm en punto, hora en la que salgo a comer y despejar mi cabeza de tantísimo estrés laboral (esto es en serio ¿ok? que ya ví por ahí un par de sonrisitas sardónicas ehhh) que me detienen en mi oficina (jajaaa esto si no es serio… ¿cuál oficinaaaaa? Un cubículo ahí pintoresquito que tengo) dos enfermeras preguntandome: “¿es usted Fulanita de Tal?”, yo: “no pues que sí”, ellas: “háganos el favor de acompañarnos al servicio médico para un filtro, debido a la contingencia sanitaria de tal tal y tal” yo: “0 _ 0”, o traducido a palabras “blink, blink”.
Me llevaron al servicio médico, que más bien parece dispensario de iglesia de pueblo (¿cuál filtro? ¿cuál contingencia sanitaria? pfffff, lo nuestro es la improvisación) y me hicieron llenar un papelito en el que vertía yo mis pseudos síntomas:
Tiene usted moquito: pssss nop.
Dolores de cabeza: pssss diario, si usted tuviera a dos jefes como los míos encima suyo todo el día, entendería.
Cansancio: Desde mayo del 2007 hasta la fecha.
Tocesita: Cual perro callejero.
Fiebre: Sólo los sábados por la noche.
Me pasan con el doc. Bien buena onda él.
Me dijo que tengo faringitis, que traigo la garganta como hamster atragantado con pelotitas de golf (esa fue mi interpretación al menos), me recetó medicamento y me sugirió que deje de fumar por lo menos los próximos 15 años. Next!.
Y me mandó a mi casa. ¡Con pase de salida y toda la cosa!
Lo de la faringitis ya no me sorprende la verdad, mi vida ES una enfermedad respiratoria crónica y he aprendido a vivir con ello, la prueba es que estaba yo trabajando alegremente cuando me lo dijeron y yo sin problems. Dolorcitos aquí y allá que aguanto, atribuyo yo, gracias a mi personalidad masoquista.
Lo que en realidad me sorprendió fue el pase de salida. Verán en mi trabajo sólo puedes salir antes de cumplir tu horario de 12 horas al día por una sola razón: muerte en la familia (tu de preferencia). Dije yo, y perdónenme el francés: “ya chingué”.
Con mi mejor cara de “faringítica” me presento con mi jefe, que a las 3 y media seguía en la oficina por razón desconocida, y le digo: “me mandaron a mi casa por la contingencia médica tú”, él: “si como no, nada más entrégame el trabajo que tienes pendiente”, con risita incluída, así como es él de mono.
En respuesta le tosí en la cara y creo que se quedó un cachito de pulmón sangrante en su saco. Le va a salir más cara la tintorería que lo que le costó el traje.
Que bueno.

2 comentarios:

Angel Collado Ruíz dijo...

Me gusta Paquita la del Barrio, y no soporto que nadie intnete burlarse de ella, creo que es una de las mujeres mas atractivas de México. Cuida las opiniones sobre esa dama, tu niñita catarrienta.
No fumes mas y veras una mejoria en tu vida, y no bebas nada frio.
tu ex-chofer.

IN.TEN.SiTA dijo...

manis!! pues todos sabiamos eso de tus males respiratorios, no?? lo bueno es q te dieron pase de salido, eso Si trae la onda!! esta semana estoy libre, igual nos vemos para comer, no? con eso del 15 de septiembre seguro la ciudad se pone toda rara... avisame, igual y el jueves, besos!!!