Mexican Curious
jueves, enero 12, 2012
¿Y si regreso?
Desempolvando el cerebro y el corazón.
Y esperando que por una vez se pongan de acuerdo los dos.
martes, agosto 31, 2010
Opción B
Si me dieran a escoger yo preferiría vivir los días sin lamentaciones.
Escogería ir por ahí tumbando un día tras otro... vacíos y no hacerme 78 preguntas a diario que no tienen respuesta.
Escogería conformarme con lo que un día tuve y perdí, con lo que ahora tengo y con lo que en el futuro tendré si así lo quiero.
Rodar
Rodar
Rodar
Como toda la gente, ser como ellos.
¿Hay más?
Sentarme tranquila a esperar lo que sigue.
¿Qué hay?
Afuera hay un mundo que se está yendo sin mi...
¿A dónde?
¿A dónde?
¿A dónde?
No ser así.
La gente que se conforma es más feliz y yo quiero ser feliz.
Mira a la izquiera... todos iguales...
¿piensan las cosas que yo pienso?
martes, agosto 24, 2010
Alguien dijo por ahí... (20)
espero encontrarte y hablarte una charla tranquila, palabras que te acaricien el pensamiento, espero encontarte y mirarte, contemplarte, estudiarte con mis ojos y mis deseos, deducir que eres tu y te encuentras conmigo, ciertamente, la realidad no existe si no es vista,
quisiera encontrarte y seducir tu intelecto, gritarte silencios con un halo de luz que me indiquen tu camino, lejano, intransitado, espero encontrarte, no se cuando, no se donde,solo espero encontrarte, y tal vez encontrar algo de mi, que no se cuando extravié,
pero ahora, solo tu silencio, espero encontrarte y saludarte, decirte cosas que poco o nada tienen que ver con lo que quiero decirte, espero encontrarte y que regrese a mi la asiedad de tenerte cerca, espero encontrarte y sentir todos los sueños, fantasías, escenas, deseos posibles, espero encontrarte y sentir la belleza del mundo, del universo, llenando mi corazón hasta hacerlo estallar de felicidad,
espero encontarte y soñarte, dormir tranquilo, espero encontrarte y que alejes mi imsomnio con tus sueños, con tus manos, con tus labios, con tu cuerpo, espero encontrate y soñar, aferrado a ti, como la balsa de los rios de mis sueños,
espero encontarte, y al fin, dejar de buscarte, espero encontrarte y ya no querer encontrarte, concluir el ciclo, cambiar de sol, que inicie una nueva era, espero poder encontarte, para empezar de nuevo, y tal vez, volver a buscarte… "
Romel Posteando en NewZion
viernes, junio 04, 2010
Cansancio
Pues yo me he cansado.
Es desgastante ir por la vida con esa careta de felicidad como máscara anti motines. Cansado el regalar cascarones de risas. Cansado el ofrecer amistades que en realidad quieren serlo poco o que detestarían ser sólo eso. Cansado el pretender que todo se pasa con el tiempo. Cansado el esperar lo que sabemos nunca llegará... y aún así seguir esperando. Cansado escuchar lo que se ha escuchado antes y probablemente se vuelva a escuchar después... cansado, cansado, cansado.
Me he cansado de ti pero te sigo arrastrando conmigo.
Tu sin pedirlo, yo sin quererlo.
sábado, febrero 27, 2010
Mi libro favorito
Estaba yo, después de dos días de asueto, con pocas ganitas de trabajar (los días libres no tienen la menor importancia, a mi generalmente me dan pocas ganas de trabajar) por lo que me puse a leer mi revista digital Índigo, y leyendo/viendo un artículo de Germencito Dehesa adorado, en el cual se pone a hablar de los libros que están o no están hechos para uno, me puse a pensar (de vez en cuando aún lo hago) en la graciosa similitud de sus comentarios y el escabroso camino para encontrar una pareja.
Dice Dehesa, y cito textualmente: “No es difícil distinguir un mal libro de un buen libro, en cuanto detecten un mal libro déjenlo a un lado y ya se acabó, a lo mejor es una obra consagrada, pero no era para ustedes. Hay muchos libros que no nacieron para nosotros y no pasa nada si no los leemos, en cambio hay otros que ahí nos están esperando y que necesitan que alguien los lea para ponerse una vez más a vivir y echarlos a andar”.
A mi un libro, primero me llama la atención por su contenido pero he de ser sincera, muchísimas veces la portada me puede más (al fin y al cabo diseñadora titulada y frustrada, que no es lo mismo, pero es igual). ¿En ese pequeño detalle radican mis errores? Y no es que me guste leer libros así como así tampoco. Después de ver la llamativa portada, le doy vuelta para saber de que va, abro sus páginas y si considero medianamente interesante el contenido va, pasa y lo leo. Las mayores veces no me he desilusionado, pero si ha habido uno que otro gasto innecesario, por decir lo menos.
Sin embargo me encanta leer, no me canso y aunque el último libro en mi buró resulte malo, el siguiente está ya esperando en el librero. Entonces…
¿Qué carajos pasa cuándo empezaste a leer el libro, parecía prometedor, es más se perfilaba peligrosamente para ser tu libro favorito y ¡zaz!, resulta que a la mitad decide largarse con su lector anterior?
No, eso nunca pasará con un libro, por eso yo me quedo con la literatura, aunque creo que mejor me cambio de librería…
miércoles, noviembre 11, 2009
Reavivando la llama
Ni para adelante, ni para atrás.
La crisis de los treinta me llegó antes de tiempo.
Haciendo un check-up de como transcurre mi vida estos días, estas semanas, estos meses, este año, sólo puedo diagnosticar apatía total. Lo que una vez me importaba, dejó de hacerlo hace tiempo y lo que podría importarme parece ser causa perdida.
Es por lo cual que he decidido (a falta de presupuesto y tiempo para viajar por el mundo), embarcarme en un proyecto que me ronda por la cabeza hace ya varios meses.
Y sorprendentemente me tiene entusiasmada.
No es nada del otro mundo pero creo que va a hacer algo divertido, terapeutico y sobre todo algo que me motive y me tenga ocupada en estos meses fríos y nefastos.
Pintar.
Retomar mis pretenciones adolescentes de crear algo con mis propias manos. Reencontrarme con la chavala que alguna vez pensaba menos en el dinero y más en los ideales.
Ensuciarme la ropa sin que me importe.
Ver como va surgiendo todo poco a poco, a mi ritmo.
Quien sabe... igual y así puedo retomar el gusto por todo lo demás.
Así, con algo sencillo y que me hace feliz.
Tengo ya un proyecto muy concreto en mente y espero compartirlo por acá con ustedes, ya irán viendo. Espero que les guste como a mí.
viernes, septiembre 11, 2009
He aquí una historia graciosa…
Hace un par de días en el trabajo resolviendo un asunto de importancia nacional (literal) tuve que hacer una llamada a Recursos Humanos, específicamente con la Dirección de Servicios Médicos (respétenme las mayúsculas plis) y hablar con el direc (obviemos las mayúsculas). Total que ahí me tienen con voz melosita resolviéndole sus conflictos y zaz, que me sale con lo que el 97% de las personas con las que hablo por teléfono me salen: “¿está enferma?”. Cuando me lo preguntaban al principio en algunas conversaciones yo me quedaba reflexionando (el contexto de la plática se prestaba a ello) en si de verdad lo que estaba yo diciendo sería algo muy abajo o por encima de la media o muy por los suburbios de la razón, algo malito con mi psique pues. Pero no. La gente se refiere al tono de mi voz. Yo les puedo decir que mi voz es como la de un niño de 4º de primaria, que la mayor parte del tiempo estoy ronca por mis afecciones respiratorias y que si a veces trato de “suavizarla” para que suene como la de una responsable pseudos ejecutiva de esas que “se oye mayor y por eso la respeto” me sale como de niña de la ibero en línea caliente (un par de ex´s lo confirman jajaaaa).
Total que ahí me tienen contestando como el 97% de las veces: “un poco, ya ve estos cambios tan bruscos de clima, y la desafortunada obstinación de los estúpidos incompetentes de mantenimiento que me ponen el aire acondicionado a todo lo que dá en la oficina” esto último sólo lo pensé, aclaro. Cuando me agarran en un mal día sólo contesto “no, así es mi voz, ¿cómo ve?”, 2 de 3 veces recibo por respuesta una risita incómoda.
En fin, arregle el asunto de importancia nacional (literal) y me dediqué el resto de la tarde a mis actividades normales, que en ningún momento se refieren a navegar por la red, actualizar este blog, ni consultar mis frases de Paquita la del Barrio en Facebook.
A las 3 pm en punto, hora en la que salgo a comer y despejar mi cabeza de tantísimo estrés laboral (esto es en serio ¿ok? que ya ví por ahí un par de sonrisitas sardónicas ehhh) que me detienen en mi oficina (jajaaa esto si no es serio… ¿cuál oficinaaaaa? Un cubículo ahí pintoresquito que tengo) dos enfermeras preguntandome: “¿es usted Fulanita de Tal?”, yo: “no pues que sí”, ellas: “háganos el favor de acompañarnos al servicio médico para un filtro, debido a la contingencia sanitaria de tal tal y tal” yo: “0 _ 0”, o traducido a palabras “blink, blink”.
Me llevaron al servicio médico, que más bien parece dispensario de iglesia de pueblo (¿cuál filtro? ¿cuál contingencia sanitaria? pfffff, lo nuestro es la improvisación) y me hicieron llenar un papelito en el que vertía yo mis pseudos síntomas:
Tiene usted moquito: pssss nop.
Dolores de cabeza: pssss diario, si usted tuviera a dos jefes como los míos encima suyo todo el día, entendería.
Cansancio: Desde mayo del 2007 hasta la fecha.
Tocesita: Cual perro callejero.
Fiebre: Sólo los sábados por la noche.
Me pasan con el doc. Bien buena onda él.
Me dijo que tengo faringitis, que traigo la garganta como hamster atragantado con pelotitas de golf (esa fue mi interpretación al menos), me recetó medicamento y me sugirió que deje de fumar por lo menos los próximos 15 años. Next!.
Y me mandó a mi casa. ¡Con pase de salida y toda la cosa!
Lo de la faringitis ya no me sorprende la verdad, mi vida ES una enfermedad respiratoria crónica y he aprendido a vivir con ello, la prueba es que estaba yo trabajando alegremente cuando me lo dijeron y yo sin problems. Dolorcitos aquí y allá que aguanto, atribuyo yo, gracias a mi personalidad masoquista.
Lo que en realidad me sorprendió fue el pase de salida. Verán en mi trabajo sólo puedes salir antes de cumplir tu horario de 12 horas al día por una sola razón: muerte en la familia (tu de preferencia). Dije yo, y perdónenme el francés: “ya chingué”.
Con mi mejor cara de “faringítica” me presento con mi jefe, que a las 3 y media seguía en la oficina por razón desconocida, y le digo: “me mandaron a mi casa por la contingencia médica tú”, él: “si como no, nada más entrégame el trabajo que tienes pendiente”, con risita incluída, así como es él de mono.
En respuesta le tosí en la cara y creo que se quedó un cachito de pulmón sangrante en su saco. Le va a salir más cara la tintorería que lo que le costó el traje.
Que bueno.