Bueno no se si les parezca graciosa a ustedes, igual y es tragicómica. Como nos encantan últimamente.
Hace un par de días en el trabajo resolviendo un asunto de importancia nacional (literal) tuve que hacer una llamada a Recursos Humanos, específicamente con la Dirección de Servicios Médicos (respétenme las mayúsculas plis) y hablar con el direc (obviemos las mayúsculas). Total que ahí me tienen con voz melosita resolviéndole sus conflictos y zaz, que me sale con lo que el 97% de las personas con las que hablo por teléfono me salen: “¿está enferma?”. Cuando me lo preguntaban al principio en algunas conversaciones yo me quedaba reflexionando (el contexto de la plática se prestaba a ello) en si de verdad lo que estaba yo diciendo sería algo muy abajo o por encima de la media o muy por los suburbios de la razón, algo malito con mi psique pues. Pero no. La gente se refiere al tono de mi voz. Yo les puedo decir que mi voz es como la de un niño de 4º de primaria, que la mayor parte del tiempo estoy ronca por mis afecciones respiratorias y que si a veces trato de “suavizarla” para que suene como la de una responsable pseudos ejecutiva de esas que “se oye mayor y por eso la respeto” me sale como de niña de la ibero en línea caliente (un par de ex´s lo confirman jajaaaa).
Total que ahí me tienen contestando como el 97% de las veces: “un poco, ya ve estos cambios tan bruscos de clima, y la desafortunada obstinación de los estúpidos incompetentes de mantenimiento que me ponen el aire acondicionado a todo lo que dá en la oficina” esto último sólo lo pensé, aclaro. Cuando me agarran en un mal día sólo contesto “no, así es mi voz, ¿cómo ve?”, 2 de 3 veces recibo por respuesta una risita incómoda.
En fin, arregle el asunto de importancia nacional (literal) y me dediqué el resto de la tarde a mis actividades normales, que en ningún momento se refieren a navegar por la red, actualizar este blog, ni consultar mis frases de Paquita la del Barrio en Facebook.
A las 3 pm en punto, hora en la que salgo a comer y despejar mi cabeza de tantísimo estrés laboral (esto es en serio ¿ok? que ya ví por ahí un par de sonrisitas sardónicas ehhh) que me detienen en mi oficina (jajaaa esto si no es serio… ¿cuál oficinaaaaa? Un cubículo ahí pintoresquito que tengo) dos enfermeras preguntandome: “¿es usted Fulanita de Tal?”, yo: “no pues que sí”, ellas: “háganos el favor de acompañarnos al servicio médico para un filtro, debido a la contingencia sanitaria de tal tal y tal” yo: “0 _ 0”, o traducido a palabras “blink, blink”.
Me llevaron al servicio médico, que más bien parece dispensario de iglesia de pueblo (¿cuál filtro? ¿cuál contingencia sanitaria? pfffff, lo nuestro es la improvisación) y me hicieron llenar un papelito en el que vertía yo mis pseudos síntomas:
Tiene usted moquito: pssss nop.
Dolores de cabeza: pssss diario, si usted tuviera a dos jefes como los míos encima suyo todo el día, entendería.
Cansancio: Desde mayo del 2007 hasta la fecha.
Tocesita: Cual perro callejero.
Fiebre: Sólo los sábados por la noche.
Me pasan con el doc. Bien buena onda él.
Me dijo que tengo faringitis, que traigo la garganta como hamster atragantado con pelotitas de golf (esa fue mi interpretación al menos), me recetó medicamento y me sugirió que deje de fumar por lo menos los próximos 15 años. Next!.
Y me mandó a mi casa. ¡Con pase de salida y toda la cosa!
Lo de la faringitis ya no me sorprende la verdad, mi vida ES una enfermedad respiratoria crónica y he aprendido a vivir con ello, la prueba es que estaba yo trabajando alegremente cuando me lo dijeron y yo sin problems. Dolorcitos aquí y allá que aguanto, atribuyo yo, gracias a mi personalidad masoquista.
Lo que en realidad me sorprendió fue el pase de salida. Verán en mi trabajo sólo puedes salir antes de cumplir tu horario de 12 horas al día por una sola razón: muerte en la familia (tu de preferencia). Dije yo, y perdónenme el francés: “ya chingué”.
Con mi mejor cara de “faringítica” me presento con mi jefe, que a las 3 y media seguía en la oficina por razón desconocida, y le digo: “me mandaron a mi casa por la contingencia médica tú”, él: “si como no, nada más entrégame el trabajo que tienes pendiente”, con risita incluída, así como es él de mono.
En respuesta le tosí en la cara y creo que se quedó un cachito de pulmón sangrante en su saco. Le va a salir más cara la tintorería que lo que le costó el traje.
Que bueno.
viernes, septiembre 11, 2009
jueves, septiembre 10, 2009
Como dormir a un país entero sin ser derrocado en el intento
Resulta que el secuestro del avión de Aeromexico fue obra de un fanático religioso que decía airadamente, mientras amenazaba con explotar una bomba (que resulto pintorescamente una latita de Jumex ¡ay que alusivo! con lucesitas) que tenía que hablar con las autoridades competentes para advertir que ni madres aterrizaba en México porque una "visión" le había advertido de terribles calamidades que se le venían encima al paisito. Un terremoto como nunca se ha visto. Y para rematar que como ayer fué el 9 del 9 del 9 y al revés se ve 666 no bajaba, no bajaba y no bajaba.
No lo culpo, yo tampoco hubiera querido aterrizar.
El caso es que el único terremoto que nos acaba de caer encima (o mejor dicho revolvernos desde las entrañas pa´fuera) es el brincote que se aventó el gordito de Hacienda subiendo los impuestos. ¿Quién se enteró? ¿Quién va a reclamar algo?
Y ganó la Selección Nacional.
Figúrense.
¡¡¡Despiértaaaaaaa Méxicooooo!!!
No hay que tener "visiones religiosas" para saber que este país se está yendo al mismisimo diablo, digo yo, basta con echarle un ojo a las noticias diariamente y eso sí, tener un poquito de VISIÓN.
Para cerrar con broche de oro la próxima semana se da el patriótico grito de independencia, yo creo que lo que vamos a dar son verdaderos alaridos pero de dolor.
Yo ya no sé si reír o llorar.
No lo culpo, yo tampoco hubiera querido aterrizar.
El caso es que el único terremoto que nos acaba de caer encima (o mejor dicho revolvernos desde las entrañas pa´fuera) es el brincote que se aventó el gordito de Hacienda subiendo los impuestos. ¿Quién se enteró? ¿Quién va a reclamar algo?
Y ganó la Selección Nacional.
Figúrense.
¡¡¡Despiértaaaaaaa Méxicooooo!!!
No hay que tener "visiones religiosas" para saber que este país se está yendo al mismisimo diablo, digo yo, basta con echarle un ojo a las noticias diariamente y eso sí, tener un poquito de VISIÓN.
Para cerrar con broche de oro la próxima semana se da el patriótico grito de independencia, yo creo que lo que vamos a dar son verdaderos alaridos pero de dolor.
Yo ya no sé si reír o llorar.
miércoles, septiembre 09, 2009
Chorrocientas temporadas... perdidas
Escribiendo el título de este post me frené un poco al pensar que tal vez se confundiría con cuestiones futbolísticas, pero nada, lo dejo correr y espero gane la selección que en estos momentos está jugando. No son cuestiones futbolísticas de lo que voy a hablar.
Ustedes mis contemporáneos se acordarán de las series que nos zampamos en nuestra juventud tipo Dawson´s Creek o Felicity (de esas temporadas hablo), los dramas que nos chutamos por al menos un par de añitos siguiendo a una bola de babas tratando de resolver su vida amorosa.
Uno diría "al menos me sirvió de ensayo", "experimento en cabeza ajena", "ahhh pero que weyes están estos", etc. etc. etc.
Nel!!!!!!!!!!!!!!
Jamáaaaaaaas!!!!!!!!!!
Estoy viendo de nuevo Felicity, si aquella chavilla inexperta que llega a enfrentarse a una vida totalmente desconocida en Nueva York siguiendo a un crush preparatoriano que ni la pela.
Yo ya ni me acordaba de todas las que había pasado la monita esa y volviendo a ver los capítulos me he dado cuenta de que todas las imbeciladas que ella pudo haber cometido en un show totalmente ficticio, ya las cometí yo en vivo y en directo. Y no sólo las imbeciladas de su personaje, no, me aventé (y sigo aventándome) las de la mayoría del elenco.
Y de aquellos tiempos cuando las veía, sólo recuerdo la prepa, los pasillos largos, los amigos que esperábamos hacer mejores las cosas que estas personillas por que "¿cómo es que Joey va a dejar a Dawson?" jajaaaaa. Era más sencillo volcar los sueños en personajes ficticios y tener 15 años.
La vida real apesta.
Mi único consuelo es que la vida ficticia apesta también.
Ustedes mis contemporáneos se acordarán de las series que nos zampamos en nuestra juventud tipo Dawson´s Creek o Felicity (de esas temporadas hablo), los dramas que nos chutamos por al menos un par de añitos siguiendo a una bola de babas tratando de resolver su vida amorosa.
Uno diría "al menos me sirvió de ensayo", "experimento en cabeza ajena", "ahhh pero que weyes están estos", etc. etc. etc.
Nel!!!!!!!!!!!!!!
Jamáaaaaaaas!!!!!!!!!!
Estoy viendo de nuevo Felicity, si aquella chavilla inexperta que llega a enfrentarse a una vida totalmente desconocida en Nueva York siguiendo a un crush preparatoriano que ni la pela.
Yo ya ni me acordaba de todas las que había pasado la monita esa y volviendo a ver los capítulos me he dado cuenta de que todas las imbeciladas que ella pudo haber cometido en un show totalmente ficticio, ya las cometí yo en vivo y en directo. Y no sólo las imbeciladas de su personaje, no, me aventé (y sigo aventándome) las de la mayoría del elenco.
Y de aquellos tiempos cuando las veía, sólo recuerdo la prepa, los pasillos largos, los amigos que esperábamos hacer mejores las cosas que estas personillas por que "¿cómo es que Joey va a dejar a Dawson?" jajaaaaa. Era más sencillo volcar los sueños en personajes ficticios y tener 15 años.
La vida real apesta.
Mi único consuelo es que la vida ficticia apesta también.
martes, septiembre 01, 2009
Alguien dijo por ahí... (19)
El nuevo disco de Bebe es una fregonería, la primera vez me lo oí completito de un tirón y en estos días he ido desmenuzándolo despacito, descubriéndolo una y otra vez.
Quiero dejar por acá la letra de la siguiente canción...
Pero seguiría insistiendo...
¡Eres grande Bebe!
Quiero dejar por acá la letra de la siguiente canción...
No estaré
En cuántas habitaciones de hotel
Me dejaste con mi pena sin piedad?
Y ahora, ¿qué más da?
Qué más da?
Ahora viajo sola, vivo en bosques,
Sola ya no tengo miedo.
Hay luz al fondo.
Siempre... hay luz al fondo.
Y puedo ver pequeños islotes, a flote,
Que dejan que el sol les toque.
Y no sé si quiero irme, o me quiero quedar.
Lo que sé es que ya no quiero que me duela más,
No... así que... no estaré.
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
El viento corta mi boca, pero no lo suficiente
Como para que no puedan curármela los besos de otra.
Y desayuno lo que sabes que me gusta,
Aunque preferiría desayunar tú piel
Si no fuera porque te asusta...
Si no fuera porque te asusta...
Y no volveré a dejar que mis lágrimas me impidan
Ver tanta belleza como tengo a mi alrededor;
Tan tejos te siento tan cerca
Y tan cerca te sentí tan lejos.
Ahora no me quejo, yo lo consentí,
Insistí en quererte.
Y ahora que no sé si insistí,
Tú insistes en quererme...
Paradoja constante del amor...
Cuando te vas, me quedo yo,
Cuando me voy, tú te quieres quedar,
Pero otra vez, no estaré...
No...
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
Aunque te eche de menos...
No estaré...
La próxima vez... no estaré...
En cuántas habitaciones de hotel
Me dejaste con mi pena sin piedad?
Y ahora, ¿qué más da?
Qué más da?
Ahora viajo sola, vivo en bosques,
Sola ya no tengo miedo.
Hay luz al fondo.
Siempre... hay luz al fondo.
Y puedo ver pequeños islotes, a flote,
Que dejan que el sol les toque.
Y no sé si quiero irme, o me quiero quedar.
Lo que sé es que ya no quiero que me duela más,
No... así que... no estaré.
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
El viento corta mi boca, pero no lo suficiente
Como para que no puedan curármela los besos de otra.
Y desayuno lo que sabes que me gusta,
Aunque preferiría desayunar tú piel
Si no fuera porque te asusta...
Si no fuera porque te asusta...
Y no volveré a dejar que mis lágrimas me impidan
Ver tanta belleza como tengo a mi alrededor;
Tan tejos te siento tan cerca
Y tan cerca te sentí tan lejos.
Ahora no me quejo, yo lo consentí,
Insistí en quererte.
Y ahora que no sé si insistí,
Tú insistes en quererme...
Paradoja constante del amor...
Cuando te vas, me quedo yo,
Cuando me voy, tú te quieres quedar,
Pero otra vez, no estaré...
No...
La próxima vez... no estaré...
La próxima vez... no estaré...
Aunque te eche de menos...
No estaré...
La próxima vez... no estaré...
Pero seguiría insistiendo...
¡Eres grande Bebe!
Lejos
Quiero irme para encontrarme de nuevo.
Lejos.
Tomar una carretera sin rumbo fijo,
y en ello recuperar las ganas que perdí en el viaje anterior.
No mirar atrás.
Dejarlo todo ir.
Lejos.
Que pase el tiempo,
que pase y que me enseñe que todo lo que me queda es más tiempo.
Para vivir.
Para querer.
Para aprender.
Para sentir.
Para estar.
Lejos.
Lejos.
Tomar una carretera sin rumbo fijo,
y en ello recuperar las ganas que perdí en el viaje anterior.
No mirar atrás.
Dejarlo todo ir.
Lejos.
Que pase el tiempo,
que pase y que me enseñe que todo lo que me queda es más tiempo.
Para vivir.
Para querer.
Para aprender.
Para sentir.
Para estar.
Lejos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)