miércoles, abril 16, 2008

Si toutes sont égales!

Ahora que estoy estudiando francés me ha dado por ver películas francesas.
Creo que cuando se aprende una nueva lengua es importante meterse de lleno no sólo en la gramática y aprender a decir correctamente números, colores y "¿dónde está el baño/médico/restaurante más cercano?" sino también empaparse de la cultura (eso, y tampoco a nadie daña que las pelis francesas siempre abusen de las escenas de sexo gratuito ¡yei!). Así que en mi busqueda por la cinematografía francófona me he topado con cosas muy muy raras, otras muy muy interesantes y unas más muy muy particuliers.
Les voy a platicar nada más de dos por que tienen en cómun una cosa: el piano. La pasión por la música y a este instrumento en particular.
Y también porque a una la odié y a la otra la adoré.

La primera es La pianista. Que peli más rara. No disminuyo la importancia de esta cinta (la cual debe existir, de hecho existe ya que ganó varios premios) pero ¡que cosa más bizarra!. Es de esas películas que cuando acabo de ver me dejan con una cosa asi como escabrosa en la panza. Vamos, es de las que provocan emociones y no dejan indiferente a nadie. Una mujer obsesionada con el piano y con la correcta enseñanza del mismo, soltera y ya en la cuarentena, con una madre posesiva y unas fantasías masoquistas muy fuera de contexto que en su pequeña figurita reprimida la verdad causa escalofrío. Ambiente enfermo y no del que suele gustarme.
Ambiente enfermo del que suele gustarme, La cambiadora de páginas.
Una niña que después del cruel rechazo por parte del Consevatorio al cual quiere ingresar para estudiar piano, decide esperar como 10 años para vengarse de una de las profesoras que la batearon vilmente. Sexy, suuuuper sutil y con un final bastante pasable. De esta no les cuento más porque quiero que la vean, de verdad es una buena peli al mejor estilo de Atracción fatal meets La mano que mece la cuna sin las gringadas incluídas.

Parafraseando a una integrante del gremio, pianiste incorrigible: "¿Qué te puedo yo decir?"...

para ser pianista hay que estar un poquito transtornado.

1 comentario:

Bob dijo...

Yo soy fan declarado de las francesas en las que no pasa nada.

Y de las francesas con las que pasa algo.

Y de las francesas que enseñan francés.

Y de las francesas que enseñan.

Y, cosa rara, Alizé no me prende. Seguro ya rebasó los 18, eso baja la líbido.

Pero Ludivine Sagnier, uff. Comparte mi podio con Ludwika Paleta y Dulce maría.




¿Y yo por qué no puedo hacer berrinche si no me agregas en tus links?