Después de ir a veintemil lados para agilizar mis trámites para el social service room, me fui a tomar un cafetín a tierras coyoacanenses y leyendo un artículo en una revista que se adentraba en el estudio de la intoxicología a nivel histórico, me encuentro con la maravilla de una comunidad de indios brasileños que aparte de inhalarle grueso a la coca se autoproclaman los indios
yanomamis, vaya usted a creer.
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